2018: principio del fin

Este título bien podía haber sido «se acera el fin del los tiempos, convertiros y creed en el evangelio».

Concluido el centenario de Fátima, es probable que estemos entrando en un septenario (dividido dos periodos de 3,5 años, por motivo de su intensidad…) que desemboque en un desenlace tremendo, pavoroso, para el mundo: una criba dolorosísima de los seres humanos, tras la que se suscitará una «renovada humanidad».

Esta es la «madre de la profecías», por así decir. En las Escrituras se habla de esta hora, de este momento único y excepcional, en que Dios intervendrá. Son muchas las citas sagradas que hacen referencia... El mismo Jesús se refiere a ello, en el cap. 28 de san Mateo, por ejemplo. Pero en otros muchos lugares: el Apocalipsis, Daniel, Zacarías, Joel, etc.

Al respecto también hay cantidad de anuncios o menajes privados y apariciones marianas (reconocidas, o aún no, por la Iglesia) que se refieren a este gran acontecimiento profético.

En esta idea, no están tan sólo una parte importante de la Iglesia católica no oficial; también los están muchos protestantes, y ortodoxos. El patriarca de Moscú y de toda Rusia: “Estamos entrando en un momento crítico para el desarrollo de la civilización humana”. «Esto ya es visible a simple vista. Hay que estar ciego para no ver la aproximación de los terribles momentos de la historia de los que habló en su Libro de las Revelaciones el apóstol San Juan«.

Pero no sólo desde la fe y la teología se atisba el cumplimiento de la profecía del «Fin de los tiempos»; también desde el mundo laico, el pensamiento y la filosofía, hay quien avisa de la crisis tremenda de la humanidad en sus facetas: Fabrice Hadjadj: “estamos llegando al consumación de los siglos” porque “nuestro sistema es muy frágil”, y otros pensadores franceses también que están en ese sentir de que estamos viviendo en un momento crítico de la historia de la humanidad (v.gr.: Lucien Cerise, Alain de Benoist).

Y es que Dios avisa, como siempre ha hecho, para que la humanidad se corrija y cambie y no sobrevenga un desenlace doloroso, que pille por sorpresa. Así sucedió con el envío del profeta Jonás de a Nínive, que profetizó advirtiendo que si no se convertían y hacía penitencia por sus pecados, la ciudad quedaría arrasada; el aviso profético del mensaje de tuvo el efecto que buscaba, y la ciudad no fue destruida.

Estos tiempos actuales con tiempos para el arrepentimiento, la conversión, la oración y la penitencia.

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P.D.: Aviso a navegantes. El tiempo está medido; hay fecha dada (aunque no la sepamos con exactitud, pero se ve venir). Atentos.

ACTUALIDAD CATÓLICA

(Nota: este es un artículo que publicamos en enero del 2018. Dada su vigencia, lo volvermos a exponer).

 


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