Un día en Medjugorje

Virgen de la Paz, de Medjugorje

Día 2 de junio de 2019:

Nos levantamos a las 4:30 horas. Ya amanecía. Acostumbrados a que lo hiciera a las 60:30 en España, nos sorprendió que ya tan temprano hubiera luz. Pero si queríamos tener un buen sitio, próximos a la vidente Mirjana, en la aparición de los días 2 de mes, había que levantarse tan temprano. Pudimos contemplarla de cerca su apariencia de consumida por los sacrificios y la espiritualidad; tal vez Cielo la ha puesto un “serio peso” sobre sus hombros, en favor de la Humanidad. Durante la oración del rosario y en el silencio de la aparición se pudo oír, a lo lejos,  los gritos tremendos de un poseído. El texto del mensaje de la Virgen lo pueden leer abajo.

A las 10:30 fuimos hasta el Cenáculo, un centro donde una comunidad de jóvenes (en su mayoría) se recupera de adicciones, bajo la acción del Espíritu de Jesucristo. Algunos de ellos nos contaron sus historias dramáticas, pero con la esperanza de ser recuperados para una vida normal, como muchos que les han precedido.

A las 14:30 horas, después de la comida (13:00 h.) estuvimos haciendo oración, adorando a Jesús expuesto en una capilla, junto con un centenar de personas; algunas de ellas, en taburetes o echadas al suelo, tumbados, como agua derramada,

A las 14:30 estuvimos en un lugar próximo donde hay la estatua de un Cristo resucitado, de unos 4 metros, del cual sala a la altura de su rodilla una gotita de líquido, ininterrumpidamente. Sin explicación científica alguna. Al cual la gente, en una gran cola, le paso unos pañuelitos de papel, para empaparlos con el líquido. (Se habla de que si ha tenido lugar algún milagro).

A las 18:00, en las explanada cercana, llena de bancos para unas 12.000 personas, rezamos el rosario, en varios idiomas.

A continuación, las 19:00, la celebración de la Misa, en el mismo lugar. Traducida por radió FM en distintas lenguas. Tras la Misa, le bendicen los objetos religiosos (rosarios, imágenes, etc.) de los peregrinos. Seguidamente se reza la coronilla de Virgen de la Paz (Siete padrenuestros, avemarías y glorias).

Después de la cena (20:30), a las 22 horas, hasta las 23:00, tiene lugar la hora santa. Adoración en la explanada, donde todo el mundo acude, más de 15.000 personas. Se adora la Hostia Santa, con cantos (entre ellos el “nada te turbe, nada te espante…; solo Dios basta” de santa Teresa, frases breves (en varios idiomas) y silencios. (La santa emotividad y unción espiritual es tal, que hay gente, aquí y allá, de se desploma en el llamado descanso del espíritu; eso sin contar, que de vez en cuando se da, la manifestación de algún endemoniado). Es una hora excepcional, un momento cumbre, impresionante e inolvidable. Una huella que siempre llevaras contigo.

Al finalizar el día, después de estar sumergidos en ese ambiente espiritual de “continua oración”, aún nos parecía insuficiente, queríamos más, que continuara el día… Era don del gozo gratuito que otorga a todos el Espíritu Santo, siempre próximo a la Santísima Virgen María, tan presente cuidando de sus hijos, especialmente en Medjugorje.

 

Mensaje del 2 de junio de 2019

“Queridos hijos, solo un corazón puro y abierto hará que realmente conozcáis a mi Hijo, y que todos los que no conocen su amor lo conozcan a través vuestro. Solo el amor os hará comprender que él es más fuerte que la muerte, porque el amor verdadero ha vencido a la muerte y ha hecho que la muerte no exista.

Hijos míos, el perdón es la forma más sublime del amor. Vosotros, apóstoles de mi amor, debéis orar para que podáis ser más fuertes en el espíritu y podáis comprender y perdonar. Vosotros, apóstoles de mi amor, con la comprensión y con el perdón, dais ejemplo de amor y de misericordia. Poder comprender y perdonar es un don, por el que hay que orar, y que hay que cultivar. Al perdonar, demostráis que sabéis amar.

Mirad, hijos míos, cómo el Padre Celestial os ama con gran amor, con comprensión, perdón y justicia; mirad cómo me da a vosotros, Madre de vuestros corazones. Heme aquí, en medio vuestro, para bendeciros con la bendición maternal, para invitaros a la oración y al ayuno, para deciros que creáis, que tengáis esperanza, que perdonéis, que oréis por vuestros pastores y, sobre todo, que améis incondicionalmente. Hijos míos, seguidme. Mi camino es el camino de la paz y del amor, el camino de mi Hijo. Es el camino que conduce al triunfo de mi Corazón. Os doy las gracias.”

 

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