Un trastorno del UniversoChesterton afirmaba que en Navidad celebramos un trastorno del universo. Antes de que naciese Cristo, adorar a Dios significaba elevar los ojos a un cielo vertiginoso e inescrutable que nos sobrecogía con su inmensidad; desde que Cristo nace, adorar a Dios significa volver los ojos al suelo, incluso zambullir nuestra mirada en la oscuridad lóbrega de una cueva, para reparar en la fragilidad de un niño que gimotea entre las pajas. Las manos que habían modelado las estrellas se transforman, de repente, en unas manecitas diminutas; la grandeza inabarcable de Dios se torna la fragilidad de un niño recién nacido que se amamanta a los pechos de su Madre. Omnipotencia y desvalimiento, divinidad e infancia, que hasta entonces eran conceptos antípodas, se anudan, formando una amalgama única que desafía las leyes físicas.
Fuente: http://www.xlsemanal.com/firmas/20161226/juan-manuel-de-prada-un-trastorno-del-universo.html |
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