Textos bíblicos apocalípticos (IV)

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En este cuarto artículo seguimos aún en el Antiguo Testamento, y hoy traemos a dos de los más grandes profetas, Jeremías y Ezequiel, aunque no fueron de los que más destacaron por sus profecías de carácter apocalíptico con connotaciones sobre el fin de los tiempos.

 

Jeremías

Capítulo 4

[5]Avisad en Judá
y que se oiga en Jerusalén.
Tañed el cuerno por el país,
pregonad a voz en grito:
¡Juntaos,
vamos a las plazas fuertes!
[6]¡Izad bandera hacia Sión!
¡Escapad, no os paréis!
Porque yo traigo una calamidad del norte
y un quebranto grande.
[7]Se ha levantado el león de su cubil,
y el devorador de naciones se ha puesto en marcha:
salió de su lugar
para dejar la tierra desolada.
Tus ciudades quedarán arrasadas, sin habitantes.

[13]Ved cómo se levanta cual las nubes,
como un huracán sus carros,
y ligeros más que águilas sus corceles.
– ¡Ay de nosotros, estamos perdidos!
[14]- Limpia de malicia tu corazón, Jerusalén,
para que seas salva
.
¿Hasta cuándo durarán en ti

tus pensamientos torcidos?

[18]Tu proceder y fechorías
te acarrearon esto;
esto tu desgracia te ha penetrado hasta el corazón
porque te rebelaste contra mí.

[19]- ¡Mis entrañas, mis entrañas!,
¡me duelen las telas del corazón,
se me salta el corazón del pecho!
No callaré,
porque mi alma ha oído sones de cuerno,
el clamoreo del combate.
[20]Se anuncia quebranto sobre quebranto,
porque es saqueada toda la tierra
.

En un punto son saqueadas mis tiendas,
y en un cerrar de ojos mis toldos.
[21]¿Hasta cuándo veré enseñas,
y oiré sones de cuerno?
[22]- Es porque mi pueblo es necio:
A mí no me conocen.
Criaturas necias son,
carecen de talento.
Sabios son para lo malo,
ignorantes para el bien
.

[23]Miré a la tierra, y he aquí que era un caos;
a los cielos, y faltaba su luz.

[24]Miré a los montes, y estaban temblando,
y todos los cerros trepidaban.
[25]Miré, y he aquí que no había un alma,
y todas las aves del cielo se habían volado.
[26]Miré, y he aquí que el vergel era yermo,
y todas las ciudades estaban arrasadas delante de Yahveh
y del ardor de su ira.

[27]Porque así dice Yahveh:
Desolación se volverá toda la tierra,
aunque no acabaré con ella.

[28]Por eso ha de enlutarse la tierra,
y se oscurecerán los cielos arriba;
pues tengo resuelta mi decisión
y no me pesará ni me volveré atrás de ella.

……

 

Ezequiel

 

Capítulo 7

[1]La palabra de Yahveh me fue dirigida en estos términos: [2]Hijo de hombre, di: Así dice el Señor Yahveh a la tierra de Israel: ¡El fin! Llega el fin sobre los cuatro extremos de esta tierra. [3]Ahora es el fin para ti; voy a desencadenar mi cólera contra ti, para juzgarte según tu conducta y pedirte cuentas de todas tus abominaciones. [4]No tendré para ti una mirada de piedad, no te perdonaré, sino que te pediré cuentas de tu conducta; aparecerán tus abominaciones en medio de ti, y sabréis que yo soy Yahveh.

 

Capítulo 37

 [1]La mano de Yahveh fue sobre mí y, por su espíritu, Yahveh me sacó y me puso en medio de la vega, la cual estaba llena de huesos. [2]Me hizo pasar por entre ellos en todas las direcciones. Los huesos eran muy numerosos por el suelo de la vega, y estaban completamente secos. [3]Me dijo: «Hijo de hombre, ¿podrán vivir estos huesos?» Yo dije: «Señor Yahveh, tú lo sabes.» [4]Entonces me dijo: «Profetiza sobre estos huesos. Les dirás: Huesos secos, escuchad la palabra de Yahveh. [5]Así dice el Señor Yahveh a estos huesos: He aquí que yo voy a hacer entrar el espíritu en vosotros, y viviréis. [6]Os cubriré de nervios, haré crecer sobre vosotros la carne, os cubriré de piel, os infundiré espíritu y viviréis; y sabréis que yo soy Yahveh.»

 [9]El me dijo: «Profetiza al espíritu, profetiza, hijo de hombre. Dirás al espíritu: Así dice el Señor Yahveh: Ven, espíritu, de los cuatro vientos, y sopla sobre estos muertos para que vivan.»

[21]y diles: Así dice el Señor Yahveh: He aquí que yo recojo a los hijos de Israel de entre las naciones a las que marcharon. Los congregaré de todas partes para conducirlos a su suelo. [22]Haré de ellos una sola nación en esta tierra, en los montes de Israel, y un solo rey será el rey de todos ellos; no volverán a formar dos naciones, ni volverán a estar divididos en dos reinos. [23]No se contaminarán más con sus basuras, con sus monstruos y con todos sus crímenes. Los salvaré de las infidelidades por las que pecaron, los purificaré, y serán mi pueblo y yo seré su Dios. [24]Mi siervo David reinará sobre ellos, y será para todos ellos el único pastor; obedecerán mis normas, observarán mis preceptos y los pondrán en práctica. [25]Habitarán en la tierra que yo di a mi siervo Jacob, donde habitaron vuestros padres. Allí habitarán ellos, sus hijos y los hijos de sus hijos, para siempre, y mi siervo David será su príncipe eternamente. [26]Concluiré con ellos una alianza de paz, que será para ellos una alianza eterna. Los estableceré, los multiplicaré y pondré mi santuario en medio de ellos para siempre. [27]Mi morada estará junto a ellos, seré su Dios y ellos serán mi pueblo. [28]Y sabrán las naciones que yo soy Yahveh, que santifico a Israel, cuando mi santuario esté en medio de ellos para siempre.

Capítulo 38

 [1]La palabra de Yahveh me fue dirigida en estos términos: [2]Hijo de hombre, vuelve tu rostro hacia Gog, en el país de Magog, príncipe supremo de Mesek y Túbal, y profetiza contra él.

[5]Persia, Kus y Put están con ellos, todos con escudo y yelmo. [6]Gómer, con todas sus huestes, Bet Togarmá, en el extremo norte, con todas sus huestes, pueblos numerosos, están contigo.

[9]Tú subirás, avanzarás como un huracán, como un nubarrón que cubrirá la tierra, tú y todas tus huestes, y los numerosos pueblos que están contigo. [10]Así dice el Señor Yahveh: Aquel día te vendrán al corazón proyectos y concebirás perversos planes.

[14]Por eso, profetiza, hijo de hombre. Dirás a Gog: Así dice el Señor Yahveh: ¿No es verdad que aquel día, cuando mi pueblo Israel viva en seguridad, te pondrás en movimiento? [15]Vendrás de tu lugar, del extremo norte, tú y pueblos numerosos contigo, todos montados a caballo, enorme asamblea, ejército innumerable. [16]Subirás contra mi pueblo Israel como un nublado que recubre la tierra. Será al fin de los días; yo te haré venir entonces contra mi tierra para que las naciones me conozcan, cuando yo manifieste mi santidad a sus ojos, a costa tuya, Gog. [17]Así dice el Señor Yahveh: Tú eres aquel de quien yo hablé antaño, por medio de mis siervos los profetas de Israel, que profetizaron en aquel tiempo, durante años, que yo te haría venir contra ellos. [18]Aquel día, cuando Gog avance contra el suelo de Israel – oráculo del Señor Yahveh – estallará mi furor. En mi cólera, [19]en mis celos, en el ardor de mi furia lo digo: Sí, aquel día habrá un gran terremoto en el suelo de Israel. [20]Temblarán entonces ante mí los peces del mar y los pájaros del cielo, las bestias del campo y todos los reptiles que serpean por el suelo, y todos los hombres de sobre la haz de la tierra. Se desplomarán los montes, caerán las rocas, todas las murallas caerán por tierra. [21]Convocaré contra él toda clase de terrores, oráculo del Señor Yahveh. Volverán la espada unos contra otros. [22]Le castigaré con la peste y la sangre, haré caer una lluvia torrencial, granizos, fuego y azufre, sobre él, sobre sus huestes y sobre los numerosos pueblos que van con él. [23]Manifestaré mi grandeza y mi santidad, me daré a conocer a los ojos de numerosas naciones y sabrán que yo soy Yahveh.

 

Capítulo 39

 [4]En los montes de Israel caerás tú, tus huestes y los pueblos que van contigo. Te he entregado como pasto a toda clase de aves de rapiña y a las fieras del campo. [5]En la haz del campo caerás, porque he hablado yo, oráculo del Señor Yahveh. [6]Mandaré fuego sobre Magog y sobre los que viven seguros en las islas, y sabrán que yo soy Yahveh. [7]Manifestaré mi santo nombre en medio de mi pueblo Israel, no dejaré que vuelva a ser profanado mi santo nombre, y las naciones sabrán que yo soy Yahveh, santo en Israel. [8]He aquí que todo esto llega y se va a realizar – oráculo del Señor Yahveh -: éste es el día que yo he anunciado. [9]Entonces los habitantes de las ciudades de Israel saldrán a quemar y a entregar a las llamas las armas, paveses y escudos, arcos y flechas, mazas y lanzas. Harán fuego con ello durante siete años.

[14]Luego se escogerán hombres que recorran constantemente el país y entierren a los que hayan quedado por el suelo, para purificarlo. Al cabo de siete meses empezarán su búsqueda.

[27]Cuando yo los haga volver de entre los pueblos y los recoja de los países de sus enemigos, manifestaré en ellos mi santidad a los ojos de numerosas naciones, [28]y sabrán que yo soy Yahveh su Dios, cuando, después de haberlos llevado al cautiverio entre las naciones, los reúna en su suelo sin dejar allí a ninguno de ellos. [29]No les ocultaré más mi rostro, porque derramaré mi Espíritu sobre la casa de Israel, oráculo del Señor Yahveh.