Habla el exorcista de Padua: «En un exorcismo el diablo me dijo con rabia: ¡No soporto que se amen!»![]() «No he dudado nunca de la existencia del diablo y de su influencia en el hombre; pero desde que soy exorcista he entendido qué significa verdaderamente. El Maligno es capaz de destruir culturas, de destruir pueblos. Tiene envidia del hombre, del que envidia sobre todo su capacidad de amar. A causa de esta envidia, mucha gente sufre. En siete años he seguido a más de 1300 personas con trastornos del alma más o menos graves. Son hombres y mujeres sólo de la diócesis porque he decidido, de acuerdo con mis superiores, no acoger peticiones que vengan de fuera de la diócesis. En parte porque no podría y, en parte, porque es importante que los obispos comprendan la urgencia del problema y no descuiden el nombramiento de exorcistas». |

