Palabras del Papa, 7-1-2018![]() La mañana del domingo 7 de enero, solemnidad del Bautismo del Señor, el Papa Francisco bautizó a un grupo de 34 niños acompañados de sus padres y padrinos, celebrando una misa en el interior de la Capilla Sixtina del Vaticano.
Homilía del Papa Francisco para el bautismo de 34 niños Queridos padres, vosotros traéis a vuestros niños al Bautismo, es el primer paso del deber que tenéis, el deber de la transmisión de la fe. Pero tenemos necesidad del Espíritu Santo para transmitir la fe, solos no podemos. Poder transmitir la fe es una gracia del Espíritu Santo, la posibilidad de transmitirla; y es por esto que traéis a vuestros hijos, para que reciban el Espíritu Santo, que reciban la Trinidad – el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo – que habitará en sus corazones. Quisiera deciros solo una cosa, que os concierne: la transmisión de la fe solo se puede hacer “en dialecto”, en el dialecto de la familia, en el dialecto del papá y de la mamá, del abuelo y de la abuela. Después los catequistas desarrollarán esta transmisión, con ideas, con explicaciones….Pero no os olvidéis: se hace” en dialecto”, y si falta el dialecto, si en casa no se habla este lenguaje del amor entre los padres, la transmisión no es fácil, no podrá hacerse. No lo olvidéis. Vuestro deber es transmitir la fe pero hacerlo por el dialecto del amor en vuestro hogar, de la familia. Ellos también [los niños] tienen su “dialecto”, que nos hacen entender ¡Ahora están todos en silencio, pero es suficiente que uno de ellos dé tono y toda la orquesta seguirá! ¡El dialecto de los niños! Y Jesús nos aconseja que seamos como ellos, que hablemos como ellos. No debemos olvidar esta lengua de los niños, que hablan como ellos pueden, pero es el lenguaje que le gusta tanto a Jesús. Y en vuestras oraciones, sed sencillos como ellos, decid a Jesús lo que os viene al corazón como lo hacen ellos. Hoy lo dirán llorando, si, como lo hacen los niños. El dialecto de los padres que es el amor para transmitir la fe, y el dialecto de los niños que debe ser acogido por los padres para crecer en la fe. Ahora vamos a continuar la ceremonia; y si comienzan a hacer un concierto es porque no están instalados confortablemente, o que tienen mucho calor, o no se sienten a gusto, o que tienen hambre….Si tienen hambre, amamantadlos, sin miedo, dadles de comer, porque este también, es un lenguaje de amor. ……………………………………………………
Alocución del Papa antes del rezo del Ángelus: Con la fiesta de hoy del Bautismo del Señor, concluye el tiempo de Navidad y nos invita a pensar en nuestro bautismo, Jesús ha querido recibir el bautismo predicado y administrado por Juan Bautista en el rio Jordán. Se trataba de un bautismo de penitencia, los que se acercaban experimentaban el deseo de ser purificados de sus pecados y con la ayuda de Dios se comprometían a iniciar una vida nueva. Entendemos ahora la gran humildad de Jesús, aquél que no tenía pecado se puso en fila con los penitentes, mezclado entre ellos para ser bautizado en las aguas del rio, haciendo así, Él ha manifestado lo que hemos celebrado en la Navidad: la disponibilidad de Jesús a sumergirse en el rio de la humanidad, para asumir sobre sí las faltas y las debilidades de los hombres, para compartir su deseo de liberación y de superación de todo lo que aleja de Dios y nos hace extraños a los hermanos. Como en Belén, también a lo largo de la orilla del Jordán, Dios mantiene la promesa de hacerse cargo de la suerte del ser humano, y Jesús es el signo tangible y definitivo. Él se ha hecho cargo de todos nosotros, se hace cargo en la vida, en las jornadas. El evangelio de hoy subraya que Jesús, “saliendo del agua ve abrirse los cielos y al Espíritu descender sobre él como una paloma” (Mc 1,10). El Espíritu Santo que había obrado desde el comienzo de la creación y había guiado a Moisés y al pueblo en el desierto, ahora desciende en plenitud sobre Jesús, para darle la fuerza de cumplir su misión en el mundo. Es el Espíritu el artífice del bautismo de Jesús y también de nuestro bautismo. Es el Espíritu el que abre los ojos del corazón a la verdad, toda la verdad. Es el Espíritu el que mueve nuestra vida en el camino de la caridad. Es el Espíritu el don que el Padre ha dado a cada uno de nosotros en el día de nuestro bautismo. El Espíritu nos transmite la ternura del perdón divino. Es también el Espíritu, el que nos hace resonar la Palabra reveladora del Padre: “Tú eres mi Hijo muy amado” (v.11). La fiesta del bautismo de Jesús invita a cada cristiano a recordar su bautismo. No os puedo hacer la pregunta de cuándo fuisteis bautizados porque la mayoría erais pequeños, niños cuando fuisteis bautizados, pero os hago otra pregunta: ¿Sabes el día de tu bautismo? ¿Conoces qué día fuisteis bautizados?, que cada uno piense. Y si no conocéis la fecha o la habéis olvidado, cuando volváis a casa, preguntad a vuestra madre o al abuelo, la abuela, padrino o madrina… y esa fecha tenemos que tenerla en la memoria, porque es una fecha de fiesta, de nuestra santificación inicial, en la cual el Padre nos ha dado el Espíritu Santo que nos empuja a caminar, es la fiesta del gran perdón, no os olvidéis: cuál es el día de mi bautismo!. Invocamos la materna protección de María Santísima para que todos los cristianos puedan comprender siempre más el don del bautismo, y comprometerse a vivirlo con coherencia, dando testimonio del amor del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. |
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