Es de una obviedad palpable que la fe cristiana en el mundo occidental está disminuyendo de manera extraordinaria, como nunca antes en los 2.000 años de historia.
Seguir leyendo «La caída de la fe cristiana…; después, el diluvio»
Es de una obviedad palpable que la fe cristiana en el mundo occidental está disminuyendo de manera extraordinaria, como nunca antes en los 2.000 años de historia.
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Este es el nombre que Hobbes puso a una obra suya, y hacia referencia al Estado. En este título, se recoge —como nunca— la expresión más acertada de cuanto quiere significar. Como ustedes saben -aunque ya el analfabetismo cultural-religioso alcanzan dimensiones jamás conocidas-, Leviatán en la Biblia —de donde procede el término— es el demonio, príncipe de las tinieblas, que pretende apoderarse del mundo.
Cabría citar para aquellos -gobiernos estatales de Occidente, principalmente- que pretenden imponer su voluntad -legislar todo e intervenir en todo- a los demás -ciudadanos- hasta en lo más personal, por encima de todo y al coste que sea, aquellas palabras del alcalde de Zalamea: «Al Rey, la hacienda y la vida se ha de dar, pero el honor es patrimonio del alma, y el alma sólo es de Dios».
