La Inmaculada, de Murillo
El Adviento y la Virgen María están íntimamente relacionados, en un doble sentido: Dios preservó un ser humano excepcional, es decir, sin tacha, pecado de origen, sin ningún pecado, inmaculado, donde venir a «tomar tierra», a recibir la carne humana, sin estar contaminada, sino como Dios Padre la creó originalmente; el otro sentido, es de la promesa del Mesías, que habría de venir a redimir a la Humanidad esclavizada, condenada, y María, como toda chica judía de su tiempo, vivía en la perspectiva de esa esperanza.