Santa Teresa de Calcuta, 5 de septiembre

Santa Teresa de Callcuta . Aciprensa

Les ofrecemos en este día, 5 de septiembre, festividad de Santa Madre Teresa de Calcuta, una colección de frases extraídas de su obra Orar[1]. Al final pueden leer su biografía.

    

La santidad no consiste en llevar a cabo cosas extraordinarias. Consiste en aceptar con una sonrisa lo que Jesús nos envía. Consiste en aceptar y seguir la voluntad de Dios. p.13

La santidad no es un lujo de unos pocos. Es un deber de todos. Mío y vuestro. 15

Santo Tomás de Aquino asegura que la santidad “no es sino una resolución seria, un acto heroico del alma que se entrega a Dios.” 15

Renuncia, tentaciones, luchas. Persecuciones y toda suerte de sacrificios acechan al alma que ha decidido ser santa. 15

El hecho de la muerte no debería entristecernos. Lo único que debería producirnos el hecho de saber que no somos santos. 16

Este es el secreto que descubrimos en las vidas del algunos santos: su capacidad de ir más allá de lo meramente natural. 16

Esto es lo que ocurrió a san Francisco de Asís.

Una vez, en que tropezó con un leproso totalmente desfigurado, retrocedió de manera instintiva. 16

Al instante se sobrepuso a su disgusto y besó aquel rostro totalmente desfigurado.  ¿Cuál fu el resultado? Francisco se sintió inundado de un inmenso gozo. Se sintió dueño pro completo de sí mismo. Y el leproso prosiguió su camino dando gloria a Dios. 17

Lo que hay en nuestros corazones es lo que califica nuestras vidas. 17

Tengo la convicción de que los políticos pasan poco tiempo de rodillas. 23

Tenemos tanta necesidad de orar como respirar. Sin la oración no podemos hacer nada. 23

El primer requisito para la oración es el silencio. Las personas de oración son personas que saben guardar silencio. 25

Orar no es pedir. Orar es ponerse en manos de Dios, a su disposición, y escuchar su voz en lo profundo de nuestros corazones. 26

 ¡Oh Jesús! Ayúdame a esparcir tu fragancia adondequiera que vaya.

Inunda mi alma de tu espíritu y vida. 27

Con frecuencia, una mirada ferviente, confiada, profunda a  Cristo puede transformarse en la más encendida oración. “Yo lo miro; El me mira”. No hay oración mejor. 29

Para mi, la raíz de los males que nos aquejan está en la falta de oración. 30

Yo sitúo la oración en primer lugar. La oración es mi primer alimento. 30

La oración dilata los corazones para hacerlos capaces de acoger el don que Dios hace de sí mismos. 31

Nuestras almas tienen el valor que tiene nuestra oración. Nuestro trabajo es fructuoso en la medida que expresa una oración realmente sincera. 31

La oración se reduce simplemente a hablar con Dios. El nos habla y nosotros le escuchamos. Nosotros le hablamos y El nos escucha. La oración es un doble preso de hablar y escuchar. 32

Con frecuencia, una mirada  ferviente, confiada, profunda, dirigida a Cristo,  puede transformarse en la más encendida oración. 33

Creo que era San Vicente de Paúl quien decía a los que deseaban entrar en su congregación:

“Jamás olvidéis, hijos míos, que los pobres son nuestros amos. Por tal razón debemos amarlos y servirles con profunda veneración, y hacer lo que nos pidan.” 37

Una noche, un hombre vino a nuestra casa para decirme que una familia hindú con ocho hijos llevaba varios días sin probar bocado.

No tenían nada que comer.

Tomé una porción suficiente de arroz y me dirigí a su casa.

Pude ver sus caras de hambre, a los niños con sus ojos desencajados.

Difícilmente hubiera podido imaginar visión más impresionante.

La madre tomó el arroz de mis manos, lo dividió en dos mitades, y se fue.

Cuando unos instantes después estuvo de regreso, le pregunte:

  • ¿A dónde ha ido? ¿Qué ha hecho?

Me contestó:

  • También ellos tienen hambre.
  • “Ellos” eran la familia de al lado: una familia musulmana con el mismo número de hijos que alimentar y que también carecían por completo de comida.

Aquella madre estaba al tanto de la situación .

Tuvo el coraje y el amor de compartir su escasa porción de arroz con otros. 38-39

Alguien preguntó a un hindú quién era, para él, un cristiano.

El hindú contestó:

– El cristiano es alguien que se da.  40

Sólo os pido una cosa: no os canséis de dar, pero no deis las sobras. Dar hasta sentirlo, hasta que os duela. 40

Cando más os lo queráis quedar, menos seréis capaces de dar. 41

Si nos preocupamos demasiado de nosotros mismos, no nos quedará tiempo para los demás. 43

Un día, una joven pareja

a vino a nuestra casa  y preguntó por mi.

Me hicieron entrega de una gran suma de dinero.

Les pregunté:

  • ¿Dónde habéis recaudado tal cantidad de dinero?

Me contestaron:

  • Hace dos días que hemos contraído matrimonio. Con anterioridad al hecho habíamos decidido no celebrar ningún banquete, ni comprar traje de novios. Renunciamos también al viaje de bodas. Nos propusimos obsequiarle el dinero ahorrado.
  • Yo sabía bien lo que representaba semejante decisión, sobre todo para una familia hindú.

Por eso les pregunté:

  • Pero ¿cómo se os ocurrió algo semejante?
  • Nos amamos tanto el uno al otro, que nos propusimos compartir nuestro amor con aquellos a quienes usted sirve.

Compartir: ¡qué cosa más hermosa!  42

La generosidad disminuye cuando se debilita el espíritu de penitencia.

No estamos llamados a realizar grandes penitencias, sino que debemos aceptar las pequeñas penitencias de cada día, que acercan el alma a Dios y Dios al alma. 45

Nuestra comida, nuestras ropas, deben ser las de los pobres. Los pobres son el mismo Cristo. 50

Estoy convencida de que la tarea de la Iglesia en este hemisferio rico y desarrollado es más difícil que en Calcuta, en Yemen del Sur o en otras zonas de la Tierra donde las necesidades de la gente se reducen a ropas para defenderse del frío o a un plato de arroz conque saciar su hambre: algo que les demuestre que hay quien les quiere. 50

A pesar de todo, creo que, en general , en Occidente las necesidades son sobre todo espirituales. Las necesidades materiales, en la mayoría de casos,  suelen estar cubiertas. Se da más bien una inmensa pobreza espiritual. 55

Hoy, como siempre, Cristo está en los pobres que no son amados, que carecen de empleo , de cuidados, que no tienen ropas ni hogar. 55

No deberíamos servir a los pobres  como si fuesen Jesús. Debemos servirlos porque son Jesús. 58

Para servir mejor a los pobres, debemos comprenderlos, y para comprender su pobreza, no hay como experimentarla. 59

Decimos que amamos a Dios, a Cristo… ¿Cómo lo amamos? No hay mejor manera de hacerlo que prestar servicio amoroso y gratuito a los pobres más pobres. 59

Cuando una joven señora de la alta sociedad opta por ponerse al servicio de los pobres, se produce una auténtica revolución, la mayor de todas, la más difícil: la revolución del amor. 67

Si de verdad os amáis unos a toros, no podréis evitar tener que sacrificaros. 67

Alguien me dijo en cierta ocasión que ni por un millón de dólares se atrevería a tocar a un leproso.

Yo le contesté:

  • Tampoco yo lo haría. Si fuese por dinero, ni siguiera lo haría por dos millones de dólares. Sin embargo, lo hago de buena grana, gratuitamente, por amor de 69

Hemos sido creados para amar y para ser amados.  73

No tengáis miedo de amar hasta que os cueste sacrificio, hasta que os duela. El amor de Jesús por nosotros lo llevó hasta la muerte. 73

Si lo que hacemos no está permeado de amor, nuestro trabajo será inútil a los ojos de Dios. 74

Dios no pretende de mi que tenga éxito. Sólo exige que le sea fiel.  A los ojos de Dios no son los resultados lo que cuenta. Lo importante para El es la fidelidad. 75

“Os he dicho estas para que mi alegría esté en vosotros y vuestra alegría sea completa” (Jn 15,11)

Hablamos aquí de la alegría que viene de la unión con Dios, de vivir en su presencia, porque vivir en su presencia nos llena de alegría.

Cuando yo hablo de alegría, no me refiero a risas sonoras ni a griterío.

No consisten en so la auténtica felicidad.

Más bien, a veces esas actitudes pueden ocultar otras cosas.

Cuando yo hablo de felicidad, me refiero a una paz íntima y profunda que se refleja en los ojos, en las actitudes, en los gestos, en nuestra disponibilidad y prontitud. 77

Dios mismo asegura a quienes creen en El que serán capaces de hacer cosas mayores que las que El hizo (Cfr. Jn 14,12). 78

Para servir mejor a los pobres, debemos comprenderlos, y para comprender su pobreza, no hay como experimentarla. 82

Debemos tratar de descubrir a los pobres de nuestro propio entorno, porque ´solo si los conocemos podemos comprenderlos y ofrecerles nuestro amor. 82

Es más fácil ofrecer un plato de arroz para saciar el hambre de un necesitado que confrontar la soledad y la angustia de alguien que no se siente amado dentro del hogar que con él mismo compartimos. 84

Si los pobres no nos aceptasen, no seriamos nada.

Deberíamos estarles inmensamente agradecidos, porque nos brindan la posibilidad de amara y servir en ellos a Jesús. 84

La mujer ha sido creada para mar y se amada. La mujer es el centro de la familia. Si hoy existen problemas graves, es porque la mujer ha abandonado su lugar en el seno de la familia. Cuando el hijo regresa a casa, su madre no está allí para acogerlo. 98

Las críticas no son otra cosa que orgullo disimulado. Una alma sincera para consigo misma nunca se rebajará a la crítica. La crítica es el cáncer del corazón. 110

Cuando alguien nos falta al respeto, no olvidamos que ése es el momento que debemos compartir con Jesús.

Bastaría con que recordásemos que es Jesús quien no da, por medio de esas personas y de esas circunstancias, la oportunidad de hacer algo hermoso para El. 113

A María, Dios no le habló directamente, sino por medio de un ángel. Haciendo lo que decía el ángel obedecía a Dios. Tampoco a nosotros nos habla Dios, directamente. El habla por medio de los otros, que son instrumentos en sus manos. 115

Cuando la congregación de las Misioneras de la Caridad acababa de ser fundada, tuvimos necesidad urgente de un edificio para la casa matriz. Para conseguirlo, yo prometí rezar a  la Virgen 85.000 veces el Acordado.

Por entonces éramos todavía muy pocas Hermanas. ¿Cómo podríamos hacer frente a nuestra deuda de oraciones? Se me ocurrió una solución: reunir a todos los niños y a los enfermos que teníamos a nuestro cuidado en Nirmal riday  y en Sihishu Bhavan. Les enseñe la oración y todos hicimos promesa de decirla. El edificio no tardó en ser nuestros. 126

Con motivo de la celebración del Año santo de 1984, el Santo Padre estaba celebrando la santa Misa en la Plaza de San Pedro, ante una muchedumbre inmensa. Asistía también a la Misa un grupo de Misioneras de la Caridad. De repelente empezó a llover. Dije a las Hermanas:

-Recemos en seguida nueve Acordaos  a Nuestra Señora para que deje de llover.

Estábamos todavía en el segundo Acorados cuando la lluvia arreció todavía más.

Cuando fuimos llegando al tercero, al cuarto, al quinto, sexto, séptimos y octavo, los paraguas empezaron a cerrarse. Al punto de terminar el noveno, los únicos paraguas abiertos eran los nuestros: nos habíamos preocupado tanto de rezar que dejamos de prestar atención al tiempo. Y ha había dejado de llover.  126-7

Sin llamar la atención, con serenidad, dejó la sala (porque en las fiestas judías mujeres y hombres estaban separados entre sí) y , acercándose a Jesús, le dijo con total sencillez

-No tienen vino.

Ahí se nota la caridad de María.

Advierte las necesidades de los demás y se las comunica a Jesús con toda delicadeza. 129

La última vez que estuve en Holanda, vino a visitarme un protestante acompañado pro su mujer y me soltó:

-Tengo la impresión de que los católicos os pasáis con María.

Yo le contesté que sin María no hay Jesús.

El no replicó.

Unos días después me envió una hermosa postal con esta expresión: “Sin María no hay Jesús.” 131

A la hora de la muerte no seremos juzgados según el número de obras de mérito que hayamos realizado ni por el número de diplomas que hayamos cosechado a lo largo de nuestra vida. Seremos juzgados por el amor que hemos puesto  en nuestras obras y gestos. 133

Entre las personas que recogimos se encontraba una señora muy menuda que, a consecuencia de sus condiciones extremas, estaba a punto de agonizar.

Yo dije a las Hermanas:

  • Ocupaos de los otros. Yo me haré cargo de esta mujer.

Estaba a punto de ponerla en una cama cuando ella tomó mi mano y se dibujo en su rostro una hermosa sonrisa.

No dijo más que esto:

-¡Gracias!

Os lo aseguro: me dio mucho más de lo que le había dado yo a ella.

Me ofreció su amor agradecido.

No me cansaré jamás de repetirlo: ¡Los pobres son maravillosos! 137

Morir en paz con Dios es la culminación suprema de toda vida humana. 139

Si no se vive para los demás, la vida carece de sentido. 140

Jamás seré capaz de comprender todo el bien que puede producir una siempre sonrisa. 143

Lo que sorprende a los demás no es tanto lo que hacemos como comprobar que nos sentimos felices de hacerlo y sonreímos haciéndolo. 144

Cuando no necesitamos algo, no lo aceptamos . Cuando lo necesitamos estamos convencidas de que Dios proveerá Y provee siempre. 151

Cuanto menos poseemos, más podemos dar. Parece imposible, pero no lo es. Esa es la lógica del amor. 151

Cuando se experimenta apego al dinero se pierde el contacto con Dios. Pidamos, pues, a Dios que nos libre de tal apego. Sería preferible la muerte. No demos preocuparnos por el dinero, porque Dios está ahí para ayudarnos. 152

Sufrir no es nada en sí mismo, pero el sufrimiento compartido con la Pasión de Cristo es un don maravilloso y un signo de amor. 158

En los países desarrollados existe una pobreza íntima, una pobreza de los espíritus, de soledad, de falta de amor. No hay enfermedad mayor en le mundo de hoy que esa suerte de pobreza. 165

Personalmente estoy convencida de que el peor de los sufrimientos es el de sentirse solos, no queridos, no amados.

El mayor de los sufrimientos consiste también en no tener a nadie, haber olvidado lo que es una relación íntima y verdaderamente humana, no saber qué significa ser querido, no tener una familia ni amigos. 167

Somos nosotros quienes, con nuestras exclusiones y rechazos, empujamos a nuestros hermoso y hermanas a refugiarse en el alcohol y en las drogas. A veces beben para olvidar la privación de sus vidas. 167

A los ancianos les gusta que otros les escuchen. En algunos países tenemos grupos de  colaboradores cuya principal oración es escuchar.

Visitan determinados hogares, especialmente destinados a personas mayores, se sientan junto a ellos  y dejan que hablen y hablen para darles la satisfacción de sentirse escuchados.

Escuchar a alguien que no tiene quien le escuche es algo muy hermosos. 170

Señor, cuando tenga hambre, dame alguien que tenga necesidad de alimento.

Cuando tenga sed, mándame alguien te tenga necesidad e bebida.

Cuando tenga un disgusto, ofréceme alguien para que lo consuele.

Cuando mi cruz se vuelva pesada, hazme compartir la cruz de otro.

Cuando me sienta pobre, condúceme hasta alguien que esté necesitado.

Cuando me sienta humillado, haz que tenga alguien a quien alabar.

Cuando esté desanimado, mándame alguien a quien dar ánimos.

Cuando necesite que se ocupen de mí, mándame alguien de quien tenga que ocuparme.

Cuando pienso sólo en mí mismo, atrae a mi atención sobre otra persona. 171

 

Gandhi se sintió fascinado oyendo hablar de Cristo. Fueron los cristianos quienes le decepcionaron. 176

Sólo en Calcuta, nosotras damos de comer al día a unas diez mil personas.

Esto quiere decir que si un día no cocinamos, ese día  diez mil personas se quedan sin comer.

Un día, la Hermana encargada me vino a decir:

-Madre, se nos han agotado las reservas. No tenemos nada que dar de comer a tanta gente.

Me sentí muy sorprendida: era la  primera vez que ocurría algo semejante.

Hacia las nueve de la mañana llegó un camión abarrotado de barras de pan.

Todos los días, el gobierno da a los niños de las escuelas pobres un trozo de pan y un vaso de leche. No sé por qué razón las escuelas de la ciudad aquel día permanecieron cerradas. Todo el pan se destino a las obras de la Madre Teresa.

Ya veis: Dios había cerrado las escuelas porque no podía permitir que nuestras gentes se quedan sin comida.  177

Un hombre, adicto a la religión hindú, acudió a nuestra Casa del Moribundo Abandonado de Kalighat en un momento en el que yo estaba ocupada curando las heridas de un enfermo. Me observó en silencio unos momentos. Después dijo:

-Puesto que de ella sacar fuerzas para realizar lo que usted realiza, no me cabe la menor duda de que su religión tiene que ser la verdadera. 178

Tengo la firme convicción de que, para ser cristianos, tenemos que asemejarnos a Cristo.

Gandhi dijo en cierta ocasión que si los cristianos fuesen consecuentes con su fe ya no habría hindúes en la India.

La gente espera de nosotros que seamos consecuentes con nuestra fe. 179

A menudo, los cristianos se convierten en el mayor obstáculo para cuantos desean acercarse a Cristo.  A menudo predicamos un Evangelio que no cumplimos. Esta es la principal razón por la cual la gente del mundo  no cree. 180

Delante de Dios no hay nada que sea pequeño. Todo lo que El realiza es grande, porque lo que El hace es infinito. 181

No me queda tiempo para la complacencia. Es  Dios quien lo ha hecho todo, no yo. 184

Jesús no preguntó a Saulo por qué seguía a los cristianos, sino por qué le perseguía a El.  188

Yo soy un lápiz en manos de Dios. Un trozo de lápiz con el cual El escribe lo que quiere. 193

Ocurrió una vez, al poco de fundarse la congregación de los Hermanos Misioneros de la Caridad, que un joven Hermano vino a decirme:

  • Madre, yo tengo una vocación especial para trabajar con los leprosos. Quiero entregar mi vida por ellos. Nada me atrae tanto como trabajar por los enfermos de lepra.

Yo le contesté:

  • Tengo la impresión de que se está equivocando usted, Hermano. Nuestra vocación consiste en pertenecer a Jesús. El trabajo no es sino un medio para expresar nuestro amor a Jesús. Esa es la razón de lo importante no sea el trabajo en sí mismo. Lo que importa es su pertenencia a Jesús. 193

 

Lo que hacemos es apenas una gota en un océano. Pero sin esa gota el océano le faltaría algo. 198

Un buen gesto vale más que mil palabras. 198

La invitación más convincente a la conversión de los pecadores es el testimonio de nuestra vida. 199

Una vez pedí consejo a mi director espiritual acerca de mi vocación. Le pregunté cómo podía saber que Dios me llamaba y para qué me llamaba. El me contestó: “Lo sabrás por tu felicidad interior. Si te sientes feliz por la idea de que Dios te llama para servirle a él y al prójimo, ésa es la prueba definitiva de tu vocación. La alegría profunda del corazón es la brújula que nos marca el camino que debemos seguir en la vida. No podemos dejar de seguirla, aunque nos conduzca por un camino sembrado de espinas. “202

Cuando una joven perteneciente a una antigua casta opta por poner al servicio de los marginados, nos entramos ante una revolución, la mayor y la más difícil de todas, la revolución del amor. 205

Aceptamos con gozo permanecer las veinticuatro horas del día en contacto con una clase de personas las cuales a veces ni siquiera podemos mantener una conversión. Son los Pobres más pobres, cubiertos de suciedad y de microbios, los leprosos, los abandonados, los discapacitados físicos y psíquicos, los que carecen de un hogar, los enfermos terminales de sida, los huérfanos, los moribundos, aquellos a quienes todo el mundo desprecia. 206

La mayor enfermedad de nuestros días no es la lepra ni la tuberculosis. Ni siquiera los es el sida. La mayor enfermedad es la sensación de no ser queridos, de verse, desatendidos, de que todos le vuelvan a uno la espalda.

El  mayor pecado es la falta de amor y de caridad, la tremenda indiferencia hacia el propio vecino que yace al borde de la carretera víctima de la explotación, de la corrupción, de la miseria o de la enfermedad. 210

La muerte es algo hermoso. Significa ir a casa. Como es natural, sentimos la soledad en que nos deja quien se ha ido. Pero es algo muy hermoso. Alguien ha vuelto a casa, con Dios. 217

 

……………………………………ooOoo………………………………….

 

Biografía de Santa Teresa de Calcuta

 

La Madre Teresa nació nació el 26 de agosto de 1910 en Skopje, una ciudad situada en el cruce de la historia de los Balcanes. Era la menor de los hijos de Nikola y Drane Bojaxhiu, recibió en el bautismo el nombre de Gonxha Agnes, hizo su Primera Comunión a la edad de cinco años y medio y recibió la Confirmación en noviembre de 1916. Desde el día de su Primera Comunión, llevaba en su interior el amor por las almas. La repentina muerte de su padre, cuando Gonxha tenía unos ocho años de edad, dejó a la familia en una gran estrechez financiera. Drane crió a sus hijos con firmeza y amor, influyendo grandemente en el carácter y la vocación de si hija. En su formación religiosa, Gonxha fue asistida además por la vibrante Parroquia Jesuita del Sagrado Corazón, en la que ella estaba muy integrada.

Cuando tenía dieciocho años, animada por el deseo de hacerse misionera, Gonxha dejó su casa en septiembre de 1928 para ingresar en el Instituto de la Bienaventurada Virgen María, conocido como Hermanas de Loreto, en Irlanda. Allí recibió el nombre de Hermana María Teresa (por Santa Teresa de Lisieux). En el mes de diciembre inició su viaje hacia India, llegando a Calcuta el 6 de enero de 1929. Después de profesar sus primeros votos en mayo de 1931, la Hermana Teresa fue destinada a la comunidad de Loreto Entally en Calcuta, donde enseñó en la Escuela para chicas St. Mary. El 24 de mayo de 1937, la Hermana Teresa hizo su profesión perpétua convirtiéndose entonces, como ella misma dijo, en “esposa de Jesús” para “toda la eternidad”. Desde ese momento se la llamó Madre Teresa. Continuó a enseñar en St. Mary convirtiéndose en directora del centro en 1944. Al ser una persona de profunda oración y de arraigado amor por sus hermanas religiosas y por sus estudiantes, los veinte años que Madre Teresa transcurrió en Loreto estuvieron impregnados de profunda alegría. Caracterizada por su caridad, altruismo y coraje, por su capacidad para el trabajo duro y por un talento natural de organizadora, vivió su consagración a Jesús entre sus compañeras con fidelidad y alegría.

El 10 de septiembre de 1946, durante un viaje de Calcuta a Darjeeling para realizar su retiro anual, Madre Teresa recibió su “inspiración,” su “llamada dentro de la llamada”. Ese día, de una manera que nunca explicaría, la sed de amor y de almas se apoderó de su corazón y el deseo de saciar la sed de Jesús se convirtió en la fuerza motriz de toda su vida. Durante las sucesivas semanas y meses, mediante locuciones interiores y visiones, Jesús le reveló el deseo de su corazón de encontrar “víctimas de amor” que “irradiasen a las almas su amor”.“Ven y sé mi luz”Jesús le suplicó. “No puedo ir solo”. Le reveló su dolor por el olvido de los pobres, su pena por la ignorancia que tenían de Él y el deseo de ser amado por ellos. Le pidió a Madre Teresa que fundase una congregación religiosa, Misioneras de la Caridad, dedicadas al servicio de los más pobres entre los pobres. Pasaron casi dos años de pruebas y discernimiento antes de que Madre Teresa recibiese el permiso para comenzar. El 17 de agosto de 1948 se vistió por primera vez con el sari blanco orlado de azul y atravesó las puertas de su amado convento de Loreto para entrar en el mundo de los pobres.

Después de un breve curso con las Hermanas Médicas Misioneras en Patna, Madre Teresa volvió a Calcuta donde encontró alojamiento temporal con las Hermanitas de los Pobres. El 21 de diciembre va por vez primera a los barrios pobres. Visitó a las familias, lavó las heridas de algunos niños, se ocupó de un anciano enfermo que estaba extendido en la calle y cuidó a una mujer que se estaba muriendo de hambre y de tuberculosis. Comenzaba cada día entrando en comunión con Jesús en la Eucaristía y salía de casa, con el rosario en la mano, para encontrar y servir a Jesús en “los no deseados, los no amados, aquellos de los que nadie se ocupaba”. Después de algunos meses comenzaron a unirse a ella, una a una, sus antiguas alumnas.

El 7 de octubre de 1950 fue establecida oficialmente en la Archidiócesis de Calcuta la nueva congregación de las Misioneras de la Caridad. Al inicio de los años sesenta, Madre Teresa comenzó a enviar a sus Hermanas a otras partes de India. El Decreto de Alabanza, concedido por el Papa Pablo VI a la Congregación en febrero de 1965, animó a Madre Teresa a abrir una casa en Venezuela. Ésta fue seguida rápidamente por las fundaciones de Roma, Tanzania y, sucesivamente, en todos los continentes. Comenzando en 1980 y continuando durante la década de los años noventa, Madre Teresa abrió casas en casi todos los países comunistas, incluyendo la antigua Unión Soviética, Albania y Cuba.

Para mejor responder a las necesidades físicas y espirituales de los pobres, Madre Teresa fundó los Hermanos Misioneros de la Caridad en 1963, en 1976 la rama contemplativa de las Hermanas, en 1979 los Hermanos Contemplativos y en 1984 los Padres Misioneros de la Caridad. Sin embargo, su inspiración no se limitò solamente a aquellos que sentían la vocación a la vida religiosa. Creó los Colaboradores de Madre Teresa y los Colaboradores Enfermos y Sufrientes, personas de distintas creencias y nacionalidades con los cuales compartió su espíritu de oración, sencillez, sacrificio y su apostolado basado en humildes obras de amor. Este espíritu inspiró posteriormente a los Misioneros de la Caridad Laicos. En respuesta a las peticiones de muchos sacerdotes, Madre Teresa inició también en 1981 el Movimiento Sacerdotal Corpus Christi como un“pequeño camino de santidad” para aquellos sacerdotes que deseasen compartir su carisma y espíritu.

Durante estos años de rápido desarrollo, el mundo comenzó a fijarse en Madre Teresa y en la obra que ella había iniciado. Numerosos premios, comenzando por el Premio Indio Padmashri en 1962 y de modo mucho más notorio el Premio Nobel de la Paz en 1979, hicieron honra a su obra. Al mismo tiempo, los medios de comunicación comenzaron a seguir sus actividades con un interés cada vez mayor. Ella recibió, tanto los premios como la creciente atención “para gloria de Dios y en nombre de los pobres”.

Toda la vida y el trabajo de Madre Teresa fue un testimonio de la alegría de amar, de la grandeza y de la dignidad de cada persona humana, del valor de las cosas pequeñas hechas con fidelidad y amor, y del valor incomparable de la amistad con Dios. Pero, existía otro lado heroico de esta mujer que salió a la luz solo después de su muerte. Oculta a todas las miradas, oculta incluso a los más cercanos a ella, su vida interior estuvo marcada por la experiencia de un profundo, doloroso y constante sentimiento de separación de Dios, incluso de sentirse rechazada por Él, unido a un deseo cada vez mayor de su amor. Ella misma llamó“oscuridad” a su experiencia interior. La “dolorosa noche” de su alma, que comenzó más o menos cuando dio inicio a su trabajo con los pobres y continuó hasta el final de su vida, condujo a Madre Teresa a una siempre más profunda unión con Dios. Mediante la oscuridad, ella participó de la sed de Jesús (el doloroso y ardiente deseo de amor de Jesús) y compartió la desolación interior de los pobres.

Durante los últimos años de su vida, a pesar de los cada vez más graves problemas de salud, Madre Teresa continuó dirigiendo su Instituto y respondiendo a las necesidades de los pobres y de la Iglesia. En 1997 las Hermanas de Madre Teresa contaban casi con 4.000 miembros y se habían establecido en 610 fundaciones en 123 países del mundo. En marzo de 1997, Madre Teresa bendijo a su recién elegida sucesora como Superiora General de las Misioneras de la Caridad, llevando a cabo sucesivamente un nuevo viaje al extranjero. Después de encontrarse por última vez con el Papa Juan Pablo II, volvió a Calcuta donde transcurrió las últimas semanas de su vida recibiendo a las personas que acudían a visitarla e instruyendo a sus Hermanas. El 5 de septiembre, la vida terrena de Madre Teresa llegó a su fin. El Gobierno de India le concedió el honor de celebrar un funeral de estado y su cuerpo fue enterrado en la Casa Madre de las Misioneras de la Caridad. Su tumba se convirtió rápidamente en un lugar de peregrinación y oración para gente de fe y de extracción social diversa (ricos y pobres indistintamente). Madre Teresa nos dejó el ejemplo de una fe sólida, de una esperanza invencible y de una caridad extraordinaria. Su respuesta a la llamada de Jesús, “Ven y sé mi luz”, hizo de ella una Misionera de la Caridad, una “madre para los pobres”, un símbolo de compasión para el mundo y un testigo viviente de la sed de amor de Dios.

Menos de dos años después de su muerte, a causa de lo extendido de la fama de santidad de Madre Teresa y de los favores que se le atribuían, el Papa Juan Pablo II permitió la apertura de su Causa de Canonización. El 20 de diciembre del 2002 el mismo Papa aprobó los decretos sobre la heroicidad de las virtudes y sobre el milagro obtenido por intercesión de Madre Teresa.

Fue beatificada por San Juan Pablo II el 19 de octubre del 2003. Y canonizada 13 años después por el Papa Francisco en la Plaza de San Pedro el 04 de septiembre del 2016 dentro de la celebración del Jubileo de los voluntarios y operarios de la misericordia.

 ACI Prensa

…………………………….. 

[1] MADRE TERESA DE CALCUTA, Orar,  Planeta, Barcelona, 1997.

ACTUALIDAD CATÓLICA