Pensamientos de Fe (35)

  1. Camino a la locura: el ser humano no quiere ser como es; pretende saltar fuera de su propia sombra. Trata de reinventarse. ¡Se va a pegar un galletazo!      
  2. Tener las manos abarrotas de cosas (“buenas obras”), pueden convertirse en un impedimento para que Dios pueda depositar su cosas (su gracia) en las palmas de nuestras manos.
  3. Las actitudes hacia el valor son las virtudes. Y claro, como ya no hay valores hacía los que disponerse, las virtudes decaen hasta dejar de existir. Actualmente, en estas nos encontramos (o por mejor decir, nos perdemos).
  4. Dios no osa vulnerar nuestra resistencia a su amor. Su paciente respeto es digno de un Dios.
  5. Dios ejerce su misericordia en la miseria. Donde ésta abunda, abunda aquélla. Es en la necesidad donde sobreabunda la gracia. El perdón se manifiesta donde hay ofensa, pecado, culpa…
  6. Los defectos… también tiene la virtualidad de poder hacernos humildes.
  7. Creer supone, conlleva aparejado entitativamente, hacer la voluntad de quien se cree; si no, es un creer débil, superficial; es una fe sin virtud, y la fe es una virtud (virtud=fuerza) teologal. Creer sin hacer su voluntad es, pues, un creer sin fuerza, sin virtud; en definitiva, sin “verdadera” fe. La fe verdadera se plasma en el mandato del amor, si no, es una fe muerta.
  8. Hay cosas, cualidades, virtudes, valores, sensibilidades, cualidades… que simplemente las tenemos: que nos han sido dadas o que no se nos han arrebatado. Son gracia. Y una de ellas -sin la cual las demás perecen- es la gratitud.
  9. La ingratitud es de los pecados más feos. La incapacidad de dar gracias es mezquino y ruin. ¡Cuánta gente anónima que con su sacrificio hicieron posible condiciones mejores de vida para los que vinieron detrás! (entre estos, el ingrato).
  10. El orgullo de la propia virtud es mortal, es la pérdida de la inocencia, y está lleno de temores e intereses.

 

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