Pensamientos de Fe (29)

  1. Tener fe requiere de un coraje poco común, es estar dispuestos a ser incomprendido, y eso es una gracia, una fuerza que maravilla.      
  2. Ser seducidos, fascinados para siempre por un misterio de amor misericordioso, donde se vislumbra el tesoro secreto del Reino.
  3. Dios está dispuesto a hacer -y hace- el 99%, pero el 1% de nuestra parte puede convertirse en un abismo («insalvable»).
  4. La conversión (cambio en el pensar, en el sentir, del corazón) es primariamente una gracia de luz, más que de esfuerzo. Dios toma la iniciativa para provocar toda conversión: «Conviértenos, Señor, y nos convertiremos» (Lc 5,21).
  5. En nuestro caminar es necesaria una continua conversión del corazón; de lo contrario, no se avanza. Con relación a Dios, todo es nuevo y mayor a cada instante.  
  6. Uno de los más graves cuestiones en la vida de todos es la incapacidad de escucha, por obstinación o negación; es decir, la falta de disponibilidad para acoger lo que Dios dice o hace, y la falta de generosidad suficiente o respuesta sincera y comprometida. Dios se queda sin nadie con quien dialogar; su voluntad, su amor, su gracia… se frustran. Esto es tremendo.
  7. «¡¡Todo es gracia!!» Exclamación exultante de los santos contemplativos, presos de gozo por la presencia del Espíritu Santo en sus almas. ¡Presencia tan cercana a la nuestra!
  8. Tener los ojos del corazón siempre atentos, afectivos, a observar cuanto pasa y a ser tocados por cuanto vibre con un soplo de vida, requiere de un esfuerzo silencio previo.
  9. Asumir la realidad con todas sus dificultades según Cristo, sin huir de ella, sin retroceder ni resistirse. La realidad nos transforma según Cristo, al que nos hemos asimilado.
  10. Seguir a Cristo supone renunciar al mundo, a sus criterios y a su aprobación.

 

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