- No se puede tener fe sin conocer —tener noticias— de algún modo que Dios existe. De ahí la exigente responsabilidad de quienes ya le conocen de trasmitir su saber.
- El dolor es salvífico. Todo sucede para el bien… Todo se aprovecha.
- El sufrimiento supone un lugar de encuentro con Jesús, experto en dolores, como un “Ecce Homo”: en el dolor Dios se ofrece cercano, se solidariza con quien lo pasa, y su gracia se derrama curativa y salvíficamente.
- Esto es una de las cosas más graves de hoy día: Se ha perdido la educación en virtudes, en la integridad y grandeza interior personal.
- Cabe decir con contundencia seria que quién no tiene una relación personal, una experiencia con Dios de intimidad real y verdadera, no ha entrado en su Reino, no está bajo el dominio —amparo y gracia— de su reinado, de la vida de su gracia.
- Quien no se relaciona con Dios como una hijo con su padre, no conoce verdaderamente al Hijo ni al Padre ni vive realmente la fraternidad con los demás. “Jesús, ha venido entre nosotros, haciéndonos hijos del Padre y dándonos la gracia de entrar en relación con Él como hijos y hermanos entre nosotros.” (Papa León XIV).
- Es la indigencia espiritual la que no comprendemos, pero es en ella donde se da el misterio, es el lugar donde se crece, donde la vida se va a manifestar.
- Tristemente, hoy se actúa por miedo más que por responsabilidad; más que movidos por la dignidad insondable, sagrada, que nos hace ser y nos vocaciona a expresarnos moralmente acorde a lo que somos, hemos exteriorizado nuestro comportamiento acorde a la presión mundanizante.
- Hoy se desoye con toda frivolidad el llamamiento interior de la ley natural. Ley inscrita en el alma humana, que constituye al ser humano como tal. Es universal, alcanza a todos y a cada uno allí donde esté. En justo cumplimiento de su expresión negativa de no dañar como en la positiva de amar cada persona se realiza como tal.
- La amoralidad comporta frustración. El ser humano deja de realizarse —de ser tal— cuando deja de comportarse según la integridad moral que le es propia y le define.

