Palabras del Papa, 7-11-2017

Palabras del Papa, 7-11-2017

¡La salvación es gratuita! Y si tú no entras en esta dinámica de la gratuidad no entiendes nada. La salvación es un don de Dios al que se responde con otro don, el don de mi corazón”.

Los que han perdido el sentido de la gratuidad del amor. Han perdido una cosa más grande y más bella aún y esto es muy malo: han perdido la capacidad de sentirse amados.

Y cuando tú pierdes la capacidad de sentirte amado no hay esperanza, has perdido todo.

Homilia de la Misa en la capilla de la Casa de Santa Marta:

El papa Francisco se refirió el pasaje del Evangelio de San Lucas del día, en el que Jesús narra una parábola para responder a uno de los comensales que le había dicho: “¡Bienaventurado el que tomará la comida en el Reino de Dios!”. El Señor aconseja a quien debe invitar a alguien a su casa, que invite a quien no puede devolver la invitación. y Comenta el Santo Padre:

Y si no se comprende la gratuidad de la invitación de Dios no se entiende nada. La iniciativa de Dios siempre es gratuita. Pero para ir a este banquete, ¿cuánto hay que pagar? La entrada es estar enfermo, es ser pobre, es ser pecador… Así estos te dejan entrar. Este es el boleto de entrada: estar necesitado, tanto en el cuerpo como en el alma. Pero, para la necesidad de cuidado, de curación, hay que tener necesidad de amor…”.

Se trata de una gratuidad que no tiene límites. Dios recibe a todos. Por otra parte, está el modo de actuar de los primeros invitados que, en cambio, no comprenden la gratuidad.

El hermano mayor del Hijo Pródigo que dice: «a éste, que ha gastado todo su dinero, que ha gastado la herencia, con los vicios, con los pecados, ¿tú le haces fiesta? ¿Y yo que soy un católico, que practico, que voy a misa todos los domingos, que cumplo con las cosas, a mí nada?”. Este no entiende la gratuidad de la salvación, piensa que la salvación es fruto del “yo pago y tú me salvas”. Pago con esto, con esto, con esto… No. ¡La salvación es gratuita! Y si tú no entras en esta dinámica de la gratuidad no entiendes nada. La salvación es un don de Dios al que se responde con otro don, el don de mi corazón”.

El  Señor no pide nada a cambio: Sólo amor y fidelidad, como Él es amor y Él es fiel. La salvación no se compra, sencillamente se entra en el banquete. “Bienaventurado quien tomará alimento en el Reino de Dios”: ésta es la salvación.

Aquellos que no están dispuestos a entrar en el banquete, se sienten seguros, salvados a su modo, fuera del banquete. Han perdido el sentido de la gratuidad del amor. Han perdido una cosa más grande y más bella aún y esto es muy malo: han perdido la capacidad de sentirse amados.

Y cuando tú pierdes – no digo la capacidad de amar, porque eso se recupera – la capacidad de sentirte amado no hay esperanza, has perdido todo. Nos hace pensar en lo que está escrito en la puerta del infierno dantesco: “Dejen la esperanza”, has perdido todo. Debemos pensar ante este Señor: “Porque yo les digo, yo quiero que mi casa se llene”. Este Señor que es tan grande, que es tan amoroso, que en su gratuidad quiere llenar la casa. Pidamos al Señor que nos salve de perder la capacidad de sentirse amados”.

Pidamos al Señor que nos salve de perder la capacidad de sentirse amados.

 


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