Profecías y profetas (I)
Los profetas y profecías son cada vez más necesarios en estos tiempos en que el ser humano transita por caminos que le alejan del fin último para el que fue creado: la felicidad eterna.
La paz de Dios es distinta a la del mundo
En Evangelio (Jn 14, 27-31) de la liturgia de hoy, 5 de mayo, Jesús nos revela —«Mi paz os doy; no os la doy como la da el mundo»— que la paz que nos trae tiene una especificidad que dista de la paz que generalmente se da entre los hombres, una paz fraguada en una lógica mundana: que a duras penas se sostiene sobre la oposición contrarrestante de otro, una paz ficticita basada en un temor recíproco; una falsa paz que no procede de corazones nobles.


