La Virgen María al final de los tiempos

Dios, antes de castigar para corregir las infidelidades y desvaríos humanos, siempre avisa por medio de sus profetas.

No nos cabe la menor duda de que el mundo y la Iglesia están atravesando el momento más crucial en la historia de la humanidad, y también el más hermoso, cuando más gracias se están derramando para procurar que se pierda el menos número posible.

En los tiempos actuales quien ejerce el papel de profeta evidentemente es la Santísima Virgen María, a la que en la letanía del Rosario denominados como Reina de los Profetas. La Madre de Dios -y madre nuestra- de dos centurias para acá, principalmente y con cierta profusión, como nunca antes, nos ha visitado anunciando proféticamente la voluntad del Cielo, de su Hijo, sobre el devenir de los acontecimientos respecto a sus hijos en la Tierra.

La misión de la Virgen para estos tiempos finales es la de procurar la salvación de sus hijos a los que su Hijo encomendó en la cruz. Esta función de la Virgen se ve además de en sus mensajes avisándonos para que nos corrijamos y nos volvamos hacía su Hijo y vivimos según su amor, también en que nos pide que hagamos oración, penitencia y que con regularidad acudamos a la confesión y especialmente frecuentemos la Eucaristía; como medios para procurarnos la salvación y que cuando el castigo suceda no nos alcance. Y a su vez, esto colabora con ella en pro de su intercesión ante el Padre y su Hijo para que mitiguen lo máximo posible las dimensiones del castigo. En uno de sus mensajes al Padre Gobbi, la Virgen le decía: “Muchos de mis hijos están a punto de perderse eternamente en estos momentos decisivos, porque no hay quien ore y se sacrifique por ellos: ¡Ayúdenme a salvar a sus hermanos!”. En Medjugorje, que es la aparición más actual, la Virgen se ha manifestado también en este sentido, pidiendo oración y ayuno a pan y agua.

Son muchos los pronunciamientos de místicos y santos sobre este progatonismo proféntico de la Santísima Virgen María al final de los tiempos, tan solo vamos a recoger tres muy explícitos y notables:

San Luis María Grignion de Montfort: “La salvación del mundo comenzó por medio de María y por medio de Ella debe consumarse” , “en la segunda venida de Jesucristo, María tiene que ser conocida y puesta de manifiesto por el Espíritu Santo, a fin de que por Ella Jesucristo sea conocido, amado y servido”, “Dios quiere, pues, revelar y manifestar a María, la obra maestra de sus manos, en estos últimos tiempos”, ” María debe resplandecer más que nunca en los últimos tiempos en misericordia, poder y gracia.

Venerable sor María de Jesús de Ágreda:  “En los últimos tiempos, el señor quiere extender de una manera especial el renombre de su Madre. María empezó la salvación, y por su intercesión se completará.” “Antes de la segunda venida de Cristo, María, más que nunca, debe brillar en misericordia, poderío, y gracia para traer a los incrédulos a la fe católica. El poder de María en los últimos tiempos será muy eminente”.
 

San Juan Pablo II: “La victoria final pertenece a Dios y ello se verificará gracias a María, la Mujer del Génesis y del Apocalipsis, que combatirá a la cabeza del ejército de sus hijos e hijas contra las fuerzas enemigas de Satanás y aplastará la cabeza de la serpiente”. “La Virgen María está tejiendo una inmensa red  de hijos e hijas espirituales para lanzar una fuerte ofensiva contra las fuerzas del Maligno, para encerrarlo, y preparar así la victoria final de su divino Hijo, Jesucristo”. “Las apariciones marianas auténticas, son estas incesantes llamadas de Dios a la puerta de nuestros corazones para que volvamos a El”.

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