
En su día, el papa Francisco, en una entrevista[1], afirmó que le gusta pensar que el infierno está vacío. Con su bonhomía misericordiosa, ha manifestado concretamente: «Lo que voy a decir no es un dogma de fe sino algo personal: me gusta pensar que el infierno está vacío, ¡espero que sea una realidad!»





