En el asunto de la no-si comunión para los abortistas (sean políticos o no): es de una claridad meridiana la doctrina de que hay que comulgar en gracia, y por lo tanto que no se puede admitir a la comunión a alguien que ese en pecado mortal.
Esto es un absoluto inamovible. Ahora bien, por no se sabe qué extraño malabarismo en el caso de Biden, Pelosi, etc., hay quien trata de admitir lo contrario; como ha hecho el cardenal Blase Cupich, arzobispo de Chicago decidió honrará al senador Durbin con un premio a su trayectoria. A pesar de que su apoyo decidido al derecho al aborto y al «matrimonio entre personas del mismo sexo», así como de políticas que violan la libertad religiosa de la Iglesia católico, aun considerándose católico.. No se entiende para nada. A un divorciado se le impide y a un abortista no. El aborto es una roca en lo moral, si empezamos a tratar de removerla… ¿en qué va a quedar toda la ley moral, si el 5º mandamiento es tolerado como si nada, y hasta introducido en las Constituciones como un derecho natural? Aquí no se puede apelar a ser misericordiosos por las mujeres (y parejas) afecta por la sorpresa del embarazo, sus consecuencias, responabiliades y «modificaciones de sus vidas», etc. No, lo primero es la vida del inocente; sobre él ha de recaer la apelación a la misricordia. Con los Herodes, que aniquilaron a los santos inocentes o a san Juan Bautista, ¿tuvo Jesús una actitud complaciente? Y Judas, ¿no salido fue, se excluyo de la santa cena, en el momento del acto sacrílego en que el demonio entró en él, y se auto excomulgado?
El clero catalán (de esa parte de España, llamada Cataluña), que cuelga banderas nacionalistas en sus campanarios, como si aquello de «dar la Cesar lo que es del Cesar…» no fuera con ellos, y como si parte de su grey no comulgara con sus ideas políticas (a esta parte que la den…). La última es la de declararse partidarios de conceder el indulto a los que perpetraron un delito (que en sí fueron varios) de golpe de estado; el perdón está muy bien y es muy cristiano, claro; el problema que es no es posible el perdón, sin arrepentimiento. Es decir, no se puede perdonar a quien no quiere ser perdonado. Nada, pues, para el clero catalán la doctrina del sacramento de la penitencia se puede manipular según acomode, como se pretende hacer con los políticos abortistas estadounidenses; y como ocurre con lo de no hacer política… En fin, que así, sembrando esto y no verdadera doctrina y mejor pastoral, ocurre lo que ocurre, que el Cataluña se dan los mayores índices de ateísmo y abandono de la fe cristiana de España. En conclusión, que el caso del perdón a los golpistas se les concedió sin aquello de Jesús : «vete y no peques mas»; han prometido volver a hacerlo… seguir pecando. Ah, y no sólo esto sino que además se les agasaja con prebendas y privilegios de todo tipo: el cupo económico, la hacienda, el perdón de una gran parte de la deuda, concesiones de competencias, etc. Esta desigualdad egoísta resulta inadmisible para visión cristiana del bien común y fraterno. De esto hay un silencio sepulcral.
Y en esta línea de estos casos, están otros: como la de los curas que bendicen uniones de parejas homosexuales, o que dan la comunión a protestantes que no creen en ella, etc.
«Querido hermano: Permanece firme en lo que has aprendido y se te ha confiado, pues bien sabes de quiénes lo aprendiste y desde tu infancia estás familiarizado con la Sagrada Escritura, la cual puede darte la sabiduría que, por la fe en Cristo Jesús, conduce a la salvación» (2 Timoteo 3, 14-15).

