Europa en decadencia

Lo de Eurovisión no es más que un clavo más en el ataúd y una muestra evidente de por donde se encamina esta sociedad otrora señera de los destinos del mundo. Ya Europa no aporta nada digno y relevante al mundo; su decadencia es manifiesta.

Hace unos días, el 11 de abril, el Parlamento europeo votaba la propuesta de sobre la inclusión del derecho al aborto en la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea (UE), y cada día, sin perder oportunidad, en Europa se nos dan muestras, al igual que en el festival eurovisivo de este fin de semana, de cómo se fomentan los antivalores, negación de lo humano y cristiano. Hay algo perverso en todo esto; como si poderes ocultos movieran las voluntades siniestramente.

Estos son algunos titulares que se pueden leer, y que dan una idea de la magnitud del problema:

Un suizo ‘no binario’ gana Eurovisión y TVE aprovecha para hacer apología de la ideología de género

Una vez más, Eurovisión ha vuelto a demostrar que sigue por los derroteros de la depravación moral y muestra la decadencia absoluta que vive Occidente.

¿Qué se premia en Eurovisión? Satanismo y woke y mucha, mucha majadería

La canción ganadora se olvidará en un suspiro, la prueba del algodón de que la música no es lo que mantiene vivo a este concurso zombi.

Eurovisión 2024: jurados dóciles a la doctrina de género, pero el pueblo votó Teresa y Virgen María

La canción ucraniana, que habla de la fuerza que dan los santos, tercera por voto popular.

Hacer sociología religiosa a partir de los resultados de la noche de Eurovisión no es ciencia exacta, pero hay algunos rasgos que sí se pueden observar, y quizá con el tiempo salgan más datos, quizá encontremos miembros de jurados que nos dirán «teníamos que votar a Suiza por su apuesta no binaria, y no a Ucrania, que era demasiado religiosa».

 

 

El espectáculo de Eurovisión no ha hecho sino retratar lo que hay: la degenerada Europa actual, que no tiene nada que ver con los principios cristianos sobre los que se fundó, con sus doce estrellas sobre un manto azul, en clara referencia a la Virgen del libro del Apocalipsis. Y en cambio ahora fomenta los antivalores, que nos recuerda aquella de san Juan “el mundo yace bajo el poder del maligno”. Europa ha de volver a sus raíces, necesita ser recristianizada, y con urgencia.

Hoy, 13 de mayo, día de Nuestra Señora de Fátima, nos consuela saber lo que anunció la Santísima Virgen: “Al final, mi inmaculado Corazón triunfará”, y lo que leernos en el Evangelio de la misa del día: “En el mundo tendrán tribulaciones; pero tengan valor, porque yo he vencido al mundo” (Jn 16,33).

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