Con el demonio no se juega

Hace dos días en Colombia han tenido que ser hospitalizadas 28 niñas tras jugar a la ouija en el colegio. A consecuencia de este «juego» (diabólico) las niñas sufrieron desmayos, crisis de ansiedad, taquicardias,  temblores y perdida de movilidad en las piernas.

Estos hechos son reales y ocurren con relativa frecuencia, siempre y cuando uno se preste a este tipo de actividades ocultistas, espiritistas y esotéricas, y la guija, aunque sea como un juego, lo es, y como todas ellas, lo que hace es abrir la puerta a que esos entes inmundos, «espíritus malos de los aires« (Ef 6,11-12), entre entren en quien participa y se presta a ello. Es una realidad implacable, que trae dramáticas consecuencias. Aunque haya quien le cuentes creerlo y se lo tome a broma:  estos son los escépticos y gentes sin religión -de los que hoy están tan de moda-, que no creen en nada, -ni a veces ni hasta ellos mismos, pues no se toman en serio a sí mismo, ni se preocupan por su bien espiritual y su destino final -porque esta vida, lo quieran o no, tiene un final, para continuar más allá-. 

Todas las personas expertas, que se ven a diario con estos tema de posesiones diabólicas en sus diferentes afectaciones, afirman que tratan de Todos los exorcistas afirman que este medio, la ouija, es uno de los que abren la puerta a la entrada a la infestación diabólica.

El exorcista padre Torres Ruiz señaló que una de “las causas más frecuentes por las que una persona puede quedar poseída o puede quedar sometida a una acción del maligno” es la práctica de “juegos ocultistas, bien sea el tarot o bien sea la videncia, el ouija o cualquier otro tipo de espiritismo”. “También están llegando casos, y no pocos, de gente que ha practicado terapias de la ‘nueva era’, de la ‘new age’, sobre todo terapias de yoga, reiki, la invocación de los ángeles.»

El fraile exorcista padre Daniele describió su experiencia cotidiana alerta una dramática realidad: “De la experiencia podemos decir que el 90% de los niños (y no sólo los acogidos) tienen una relación casi directa con Satanás: le interrogan, dialogan con él (Internet es un lugar privilegiado para aprender artes adivinatorias, ritos y pactos diversos) porque les da respuestas inmediatas a su ‘dolor’, a sus problemas, a sus deseos, y los ‘complace’. No son conscientes del peligro y de la factura a pagar: ¡principalmente un estado de depresión crónica! Sus mentes ya están impregnadas de un ‘pensamiento mágico’ sobre lo que ven en la televisión o en las redes sociales, y establecen una relación directa y ‘sobrecogedora» con el maligno, hasta el punto de que a menudo creen saber más que el diablo”.

Para quien no se expone y vive cristianamente, en estado de gracia, no hay peligro. Como dice padre Francisco Torres Ruiz, alienta a llevar una vida en gracia de Dios “que son cinco cosas básicas: misa dominical, confesión frecuente, oración personal, ejercicio de la caridad y alegría, porque somos hijos de Dios y con Él lo tenemos todo”.

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