Tirando piedras contra el propio tejado de la Iglesia

Monja en la plaza de San Pedro. Foto: EFE

Todo parece indicar que haya sido hecho con vistas a estas fechas, en que dado el foco como está puesto en el tema de las reivindicaciones feministas y algo más, iba a producir sus efectos de fuerte resonancia. El caso sin precedentes de la revista del Vaticano, L’Osservatore Romano, publicando el artículo titulado “El trabajo (casi) gratuito de las monjas”.  Denuncia de que las monjas en el Vaticano son tratadas como sirvientas por cardenales y obispos; no tienen un sueldo (o es modesto), no tienen horarios o protecciones como el personal laico.

 Estamos de acuerdo en que se revise la consideración al papel fundamental de la mujer en el ámbito eclesial y de la sociedad, y que se acometan de manera decidida cualquier reformar ante la desigualdad de género al interno de la curia romana y de la Iglesia Católica en general.

Las monjas son servidoras del Señor; no sirvientas de señores de la Iglesia.

Pero ¿es justamente este momento y estas formas la manera de conseguir avanzar en ese sentido? Muchos medios laicos y que se la “tienen jurada a la Iglesia” aprovechan estas noticias (piedras) para lanzarlas con saña y denigrar la fama de la Iglesia. Y la propia gente de la Iglesia propiciando esas piedras que arrojan sobre su tejado. Una pena.

Ahora, es triste que se suceda que se denuncia y que suceda esta manera de denunciarlo.

La Iglesia ya se puede espabilar porque sus acosadores y enemigos no le van a pasar ni una.

Ya advirtió el Señor, “sed sencillos como palomas, pero astutos…”

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