Reflexiones sobre Acuerdo China-Vaticano

Bandera de China en el Vaticano – Foto: ACI Prensa

Tras casi 70 años de ruptura de las relaciones diplomáticas entre China y el Vaticano en 1951, la firma de un acuerdo entre la Santa Sede y la República Popular de China. Nos disponemos a realizar algunas precisiones razonadas de la relación China y la Iglesia; donde cabe la esperanza como algunas incógnitas.

El objetivo de la Santa Sede es un objetivo pastoral de ayudar a las Iglesias locales para que tengan más condiciones de la libertad, la autonomía y organización, para que puedan dedicarse a la misión de anunciar el Evangelio y de contribuir al desarrollo integral de la persona y de la sociedad.

Aunque se ha hablado de acuerdo histórico, cabe decir que tan sólo ha sido un acuerdo provisional;  con buenas pretensiones por parte católica y -según estimamos- con las debidas reservas en cuanto a la comunista. No nos mueve un prejuicio, que podría ser -y con toda razón-, pues los hechos de los comportamientos de esta ideología política a lo largo de la historia en relación con el cristianismo ha sido aniquilador; sino que según parece la Iglesia, en un gesto de generosidad, es la que más ha cedido.

Será un logro si se consigue que los fieles de las catacumbas vayan de dejar ser martirizados, perseguidos y hostigados; aunque lo cierto, es que no van a tener una gran relevancia en la Iglesia católica-china ya que algunos de los obispos que se han mantenido martirialmente fieles sean apartados, para que asuman sus cargos precisamente de los que cedieron y se pusieron de parte de los perseguidores.  A pesar de todo, el cardenal Zen pide no rebelarse contra lo acordado por el Papa.

De momento el régimen comunista y la traidora “Iglesia oficial” con sus falsos obispos inválidamente ordenados y excomulgados han salido fortalecidos con todo estos… El Santa Sede acepta reconocer (7) obispos que fueron escogidos por Pekín y que previamente fueron aceptados por las autoridades de la iglesia. Y los fieles verdaderos, los de la Iglesia clandestina, que han padecido cárcel y muerte, han quedado ladeados, aunque pueden salir a la luz del día y gocen de condiciones de mayor libertad, de mayor autonomía, de una posiblidad de una mejor organización, y así se dediquen al anuncio del Evangelio. Ya veremos.

El acuerdo que específicamente trata sobre el nombramiento de los Obispos, aunque es buena en principio por lo mucho que supone para la Iglesia perseguida en China, no es menos cierto que revela la “rareza” del mismo y el que a estas alturas se tenga que llegar a un acuerdo de tal índole. 

Ahora bien, ¿qué supondrá?… A veces hay que pronunciar el “No podemos”. Si por alcanzar un fin bueno, lo hacemos a cambio de hacer la vista gorda a lo que es anticristiano y se sirve  para lavar la cara a un régimen dictatorial… No caben privilegios a las autoridades seculares, y más si son paganas, ateas, comunistas, cristianofóbicas…

Aunque antaño se dio el privilegio a algunos Estados de compartir la autoridad para nombrar obispos, reunían requisitos que ahora no se dan -el de las nulas comunicaciones, por la distancia y que no existían medios de comunicación, y se carecía sobre información y conocimiento preciso sobre un determinado obispable, y su vez, se tenía la garantía de que los reyes que ostentaban ese privilegio eran de fe católica probaba-. Derecho o privilegio de presentación, a consecuencia del protestantismo, a los reyes por estar más apegados al terreno, presentaban los 3 candidatos más fieles  a la fe. Circunstancias que ahora no ocurren. Si bien la posibilidad de veto o última palabra la tenga el Santo Padre.

Dice el Concilio Vaticano II, en Decreto sobre el ministerio pastoral de los Obispos Christus Dominus,  n.20, sobre la Libertad en el nombramiento de los Obispos: “Para defender como conviene la libertad de la Iglesia y para promover mejor y más expeditamente el bien de los fieles, desea el sagrado Concilio que en lo sucesivo no se conceda más a las autoridades civiles ni derechos, ni privilegios de elección, nombramiento, presentación o designación para el ministerio episcopal.”

Los resultados o consecuencias de este acuerdo o aproximación diplomacia más pronto que tarde se verá. El cristianismo es indomesticable, y no se va a someter a aquello que lo contradiga, a fuer de ser fiel a su Señor; aunque ello, le suponga el martirio, como ha ocurrido hasta ahora.

En el deseo de que la relación chino-católica se consolide y se haga patente resultados cordiales,  sea bienvenida reconciliación de los obispos, sacerdotes, religiosos y fieles de vivir un auténtico espíritu fraterno entre los oficialistas y los clandestinos fieles al Papa.

Estas son palabras —de las que participamos— extraídas del Mensaje del Santo Padre sobre el Acuerdo:

Se trata de un camino que, como la etapa precedente, `requiere tiempo y presupone la buena voluntad de las partes´.

“Abrahán, llamado por Dios, obedeció partiendo hacia una tierra desconocida que tenía que recibir en heredad, sin conocer el camino que se abría ante él. Si Abrahán hubiera pretendido condiciones, sociales y políticas, ideales antes de salir de su tierra, quizás no hubiera salido nunca. Él, en cambio, confió en Dios y por su Palabra dejó su propia casa y sus seguridades. No fueron pues los cambios históricos los que le permitieron confiar en Dios, sino que fue su fe auténtica la que provocó un cambio en la historia.

“Como Sucesor de Pedro, deseo confirmaros en esta fe (cf. Lc 11,32) –en la fe de Abrahán, en la fe de la Virgen María, en la fe que habéis recibido–, para invitaros a que pongáis cada vez con mayor convicción vuestra confianza en el Señor de la historia, discerniendo su voluntad que se realiza en la Iglesia.

“Con el fin de sostener e impulsar el anuncio del Evangelio en China y de restablecer la plena y visible unidad en la Iglesia, era fundamental afrontar, en primer lugar, la cuestión de los nombramientos episcopales.

“He reflexionado y rezado mucho buscando el verdadero bien de la Iglesia en China. Finalmente, ante el Señor y con serenidad de juicio, en continuidad con las directrices de mis Predecesores inmediatos, he decidido conceder la reconciliación a los siete restantes obispos oficiales ordenados sin mandato pontificio y, habiendo remitido toda sanción canónica relativa, readmitirlos a la plena comunión eclesial. Al mismo tiempo, les pido a ellos que manifiesten, a través de gestos concretos y visibles, la restablecida unidad con la Sede Apostólica y con las Iglesias dispersas por el mundo, y que se mantengan fieles a pesar de las dificultades.

“En el sexto año de mi Pontificado, que ya desde los primeros pasos puse bajo el amor misericordioso de Dios, invito por lo tanto a todos los católicos chinos a que se hagan artífices de reconciliación, (…) iniciar un camino inédito, que confiamos en que ayudará a sanar las heridas del pasado, a restablecer la plena comunión de todos los católicos chinos y a abrir una fase de mayor colaboración fraterna, para asumir con renovado compromiso la misión de anunciar el Evangelio. En efecto, la Iglesia existe para dar testimonio de Jesús y del amor del Padre que perdona y salva.

“El Acuerdo Provisional firmado con las Autoridades chinas, aun cuando está circunscrito a algunos aspectos de la vida de la Iglesia y está llamado necesariamente a ser mejorado,

“No se trata, en efecto, de nombrar funcionarios para la gestión de las cuestiones religiosas, sino de tener pastores auténticos según el corazón de Jesús, entregados con su trabajo generoso al servicio del Pueblo de Dios, especialmente de los más pobres y débiles.

“A nivel pastoral, la comunidad católica en China está llamada a permanecer unida, para superar las divisiones del pasado que tantos sufrimientos han provocado y lo siguen haciendo en el corazón de muchos pastores y fieles.

“Los católicos sepan, de modo particular, ofrecer aquella aportación profética y constructiva que ellos obtienen de su fe en el reino de Dios. Esto puede exigirles también la dificultad de expresar una palabra crítica, no por inútil contraposición, sino con el fin de edificar una sociedad más justa, más humana y más respetuosa con la dignidad de cada persona.

“Signos de nuestro tiempo lo que está sucediendo hoy en la vida de la Iglesia en China.”

 

Que Dios bendiga el Acuerdo y Espíritu Santo insufle su aliento…

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