“Más Adoración Eucarística, y Él lo hará todo”

Sabemos que el Santísimo es, ¿cómo le diría?, una especie de bomba atómica del Amor. Irradia una energía que ustedes no pueden concebir.

El diablo nada teme más que a la Adoración Eucarística. Hágame caso.

  

-¿Puedo sentarme aquí?

El camarero está secando un vaso. Levanta la mirada y me responde displicente:

-Donde usted quiera. Tiene todas las mesas a su disposición. Los parroquianos están en el curro.

-Pero, ¿y aquellos señores? –señalo al calvo con perilla y al viejo con el pelo canoso que se parece a James Stewart.

-¿Qué señores? No veo a nadie. Mire, dígame qué va a tomar y ya. Tengo mucho que limpiar.

El camarero lleva gafas. Lentes gruesos, sí. Es posible que no haya visto a los dos individuos. Claro, muchacho. Es eso: no los ha visto.

-Un coñac, haga el favor.

-Bien, hijo, bien –dice el calvo con perilla desde el fondo del local-. Siéntese con nosotros.

-Me gusta comprobar que no se sorprende usted, joven, cuando nos encuentra. Acomódese. Estábamos hablando de que escribe usted en un diario digital de corte religioso. Está bien. Es interesante. Pero hablan todos demasiado, no sé si me explico. Escriben de lo divino y de lo humano a todas horas. Y me temo que pasan muy pocas horas con Aquel del que escriben.

-¿Qué quiere usted decir? –pregunto.

-Quiero decir que tienen ustedes a Dios en cada sagrario y no le hacen ni puñetero caso.

-No exagere.

-¿Exagero? ¿Dice usted que exagero? Jesucristo se ha quedado ahí, en cada sagrario de este maldito mundo y ustedes, a lo sumo, le atienden por cortesía unos minutos y, por lo general, pensando en sus también malditos asuntos. No saben lo que hacen, como los que Le crucificaron. Y ¿quiere saber por qué? Porque no se dan cuenta del regalo que Dios pone a su disposición cada minuto, cada hora, cada día. Ustedes se han acostumbrado a la realidad y ya no se dan cuenta de que es nueva –nueva a estrenar, se lo repito- cada minuto de sus malditas vidas. Solo los santos lo han comprendido. Y como no la valoran, no la agradecen. Y como no la agradecen, no van a ver a Jesús, que se muere esperándoles. Vayan a verle de una puñetera vez. No tienen nada mejor que hacer. No hay mejor evangelización. Arrastren a la gente al Sagrario. Digan a los curas que expongan el Santísimo a todas horas. Y Él lo hará todo. ¿No se dan cuenta? Es Dios. Omnipotente, infinitamente misericordioso. Se muere de ganas de que le pidan y le agradezcan. Déjense de planes de evangelización, de campañas, de artículos, de vídeos, de conferencias, de charlas y de mandangas por el estilo. Pura autocomplacencia. Pongan a la gente al lado de Dios, físicamente: que le miren, le hablen, le lloren o le adoren. Él lo hará todo. Ustedes no pueden hacer nada, pobres desgraciados. ¿Quién se creen que son?

-Mi amigo siempre exagera –interviene el viejo canoso-. Aunque tiene razón. Todos hablan de Cristo, pero no están con Cristo. Nosotros sabemos que el Santísimo es, ¿cómo le diría?, una especie de bomba atómica del Amor. Irradia una energía que ustedes no pueden concebir. Una Luz que es conocimiento y ante la cual sobran todas las preguntas.

-Eso es de André Frossard –replico.

-Exacto. Y ¿dónde vió Frossard a Dios cuando se convirtió?

-En el sagrario.

-Hable usted con todos los sacerdotes que conozca. Dígales que tienen que ofrecer Adoración Eucarística en sus parroquias. Siempre. Sin interrupción. Hágalo. Las iglesias se llenarán solas. Él lo hará todo. ¿Se atreve?

-Necesito otro coñac.

-Tómeselo. Esto es una guerra y en la guerra al coñac le llamaban “saltaparapetos”. Tómeselo y láncese al asalto. El diablo nada teme más que a la Adoración Eucarística. Hágame caso.

-El señor está en lo cierto –tercia el camarero-. Soy de la Adoración Nocturna. He visto cosas maravillosas.

-Oiga, oiga, oiga: ¡usted me dijo que no había nadie en el local!

-¿Eso le dije?

-Sí.

-Bueno, estamos usted y yo, ¿no?

 

 

La Columna del #CoronelPakez

https://www.religionenlibertad.com/mas-adoracion-eucaristica-y-el-lo-hara-todo-40943.htm